atardecer-en-casa-don-jorge

LA TAN ESPERADA SUBIDA A CUENCA

 

Lunes, 6 de Marzo de 2017

  • Tramo: Macas – Tayuza
  • Distancia: 61 km
  • Niveles: 1000 m s.n.m.- 600 m s.n.m.
  • Horas de pedaleo: 3:30 horas

 

despedida-margarita

Luego de un merecido descanso en la casa de Margarita*, otra maravillosa host del camino, salimos en dirección a Cuenca, con muchas ganas de vivir la experiencia de subir desde Macas a 1.000 m s.n.m.. hasta Cuenca que está a 2.500 m s.n.m. Nos esperaban unos largos pero magníficos 260 kilómetros entre estas dos ciudades, alcanzando los 2650 m s.n.m. en la mitad del camino, la tan esperada subida a Cuenca.

Debo admitir que en nuestra primera planificación del viaje, habíamos considerado seriamente tomar un bus en esta etapa. En ese entonces parecía imposible realizar esta parte del camino con nuestras piernas sobre las bicicletas cargadas, pero ya en la ruta, cada vez más adaptadas a pedalear varios kilómetros por día, decidimos lanzarnos y hacerlo. Hoy al revivir la “épica” subida a Cuenca, la recordamos como una de las mejores partes del viaje.

Salimos de Macas, muy risueñas, felices de seguir el camino pero también tristes de dejar a Margarita, quien nos despidió con su especial español desde el balcón de su casa, haciendo una pausa a su clase de yoga matutina.

Mientras salíamos de la ciudad, alguien en un carro nos saludó, ¡era Valeria* que nos había alcanzado para despedirse! Luego de unos lindos abrazos y bendiciones, seguimos el camino.

*Para conocer a la historia de Margarita y Valeria visita Margarita, la madrina que encontramos en Macas.

Fueron 60 divertidos kilómetros, de bajadas y subidas suaves que nos dieron la oportunidad de coger viada y disfrutar de viajar con el viento.

En la tarde, mientras pasábamos por una población con intención de avanzar un poco más, avistamos una señora que vendía guabas. Parqueamos nuestras bicis y mientras comíamos las deliciosas guabas y conversábamos con la señora, decidimos quedarnos allí. En el camino habíamos visto un lindo río cercano donde queríamos tomar un buen chapuzón, hacía calor y el sol había brillado fuerte durante el día.

Tayuza es el nombre de ese pequeño pueblito. El dirigente del GAD (Gobierno Autónomo Descentralizado) nos prestó un buen espacio en el coliseo de la comunidad para poner nuestras carpas y descansar, además, de su oficina para cambiarnos y dejar las cosas. Fuimos al río con las bicis cambiadas, para ver como se sentía manejar la bici de las otras. A la Sofi le tocó la mía y el volante dropdown le pareció muy incómodo. Yo usé la bici de la Guaytamba y los cambios me hicieron “ver bolas“, ya que venía acostumbrada a los cambios de la mía. El baño en el río fue delicioso.

Volvimos al pueblito y aunque teníamos ganas de dormir temprano, debimos esperar a que termine la bailoterapia (Ejercicios físicos llevados al baile). Algunas usamos tapones de oídos que han sido una salvación en estos casos.

Martes, 7 de Marzo de 2017

  • Tramo: Tayuza – Casa de Don Jorge 1400 m s.n.m.
  • Distancia: 41,5 km
  • Niveles: 1000 m s.n.m.- 600 m s.n.m.
  • Horas de pedaleo: 5:00 horas

Salimos temprano de Tayuza sintiendo de cerca la presencia de la cordillera que nos esperaba con su neblina, un gran desafío. Pasamos por Santiago de Méndez a 500 m s.n.m., pronto dejamos la zona poblada y comenzamos a subir.

En unos minutos, la cosa comenzó a ponerse bien dura. Por suerte la carretera era de concreto y eso facilitó que trepemos la cordillera. Subimos todo el día, pasando por pendientes muy exigentes, las cuales consumían poco a poco nuestras calorías. El cuerpo pedía a gritos, agua y alimento cada 20 o 30 minutos. En una de esas subidas, paramos en la mitad de la pendiente más pronunciada que habíamos visto, para comer lo poco de la comida de marcha (frutas, cosas de picar y frutos secos) que quedaba en nuestras alforjas, entonces la Paty sacó como por arte de magia una tagua. Para los que no conocen, la semilla de la tagua que se usa para hacer artesanías, viene envuelta en una fruta color verde que lleva dentro una pulpa amarilla. Esta en particular estaba seca y su sabor no era muy agradable, pero nos la comimos como si fuera un manjar, usando los dientes para aprovechar la pulpa al máximo, mientras hacíamos caras de disgusto. Las risas no tardaron en brotar y en medio del cansancio nos reímos a carcajadas. Ahora, en Cajamarca, recordando este episodio, una gran sonrisa aparece y doy gracias por tener la posibilidad de vivir con tanta intensidad y por la amistad que nos une cada día más.

A mediodía alcanzamos nuestros 500 kilómetros de viaje, los cuales festejamos con un delicioso sushi de algas, atún y quinua en la banquina de la carretera.

kilometro-500

comida-de-los-500

Algunas horas después, la neblina y el frío comenzaron a envolvernos, siendo ya hora de buscar un lugar donde acampar. Un poco preocupadas porque en la exigente subida habíamos comido casi todo lo que llevábamos, comenzamos a avanzar entre la niebla, escudriñando un buen sitio. Y es entonces cuando aparece un hombre con su caballo y a su lado un par de casas en un terreno llano, que no veíamos hace rato. Su nombre era Juan. Don Juan nos explicó que su hermano Jorge vivía en esas casitas y nos pidió que habláramos con él. La silenciosa familia nos dio posada y pusimos las carpas en un techado. También nos invitaron a una olla de arroz blanco explicándonos que no tenían nada más para ofrecernos ya que la tienda más cercana estaba a 2 horas en auto. La generosidad de la gente en el camino es a veces increíble, la gratitud nos acompaña día a día.

Por primera vez, prendimos la cocina y cocinamos lo que nos quedaba. Una sopa de fideos rapidito y una polenta hecha con maizabrosa que quedará en el recuerdo por su falta de sabor (pregúntenle a la Sofi.) =) Don Jorge nos llevó a Paty y a mi a ver a su padre que vivía a unos metros de ahí y lo convenció de que nos vendiera un poco de queso, huevos y también bananas. Mientras tanto, Sofi y la Guaytamba habían pasado por el episodio de la “polenta asesina” La cocina que llevamos no tiene opción de regular la intensidad del fuego y la polenta al calentarse demasiado comienza a saltar como el dulce de guayaba y se convierte en un gran peligro.

atardecer-en-casa-don-jorge

Disfrutamos de un maravilloso atardecer, comimos temprano y un poco después de que bajó el sol ya estábamos dentro de la carpa. Fue una noche larga, yo soñé cosas extrañas con casas iluminadas y mesas llenas de comida, deseos citadinos… =)

Ese tramo quedará en nuestra memoria como el día de “la subida de la Tagua”, el cual finalizó con la aparición de Don Juan y su caballo en mitad de la niebla, a casi 1400 m s.n.m.

Miércoles, 8 de Marzo de 2017

  • Tramo: Casa de Don Jorge – Amaluza
  • Distancia: 41 km
  • Niveles: 1400 m s.n.m.- 1900 m s.n.m.
  • Horas de pedaleo: 5:20 horas

Como  sabíamos que la subida continuaba, salimos súper temprano, con las fuerzas recargadas y algunos picados de los mosquitos que se metieron a las carpas para hacer su festín durante la noche.

Luego de cruzar el pequeño Río Bumbuiza a 1700m s.n.m., que desemboca en el Río Paute, nos encontramos con unos “amigos de ruta” (era la primera vez que los veíamos) que pararon su camioneta para saludarnos y felicitarnos, además de darnos algunos tips para lo que se venía en el camino y contarnos que cerca había un comedor para almorzar. El solo imaginar un rico plato de sopa caliente nos invitó a seguir pedaleando.

Pasamos por lugares muy bellos, cristalinas cascadas y nubes compañeras, subiendo hasta 2000 m s.n.m. para mantenernos a esa altura por unos buenos kilómetros.

sofi-en-la-niebla

Continuamos luego de un delicioso almuerzo y al final de la tarde nos recibió la población de Amaluza, con una cuesta súper empinada con un premio en su cima, un GAD, que nos abrió sus puertas para dormir cómodamente en una gran habitación con piso de madera. Allí armamos las carpas con la ayuda de niños que nos preguntaron detalladamente para qué era cada una de las cosas que llevábamos mientras nos contaban un poco sobre su vida y la escuela.

amaluza

Jueves, 9 de Marzo de 2017

  • Tramo: Amaluza – Sevilla de Oro
  • Distancia: 51,5 km
  • Niveles: 1900 m s.n.m.- 2350 m s.n.m.
  • Horas de pedaleo: 5:15 horas

Habiendo pasado lo más duro, salimos temprano de Amaluza, preparadas para un magnífico día, con muchas ganas de ciclear en nuestra amada sierra después de varios días del calor de la selva.

El camino nos llevó al lado del río Paute ya represado, el cual forma una especie de lagunas artificiales. El contraste de estos paisajes con el río Paute libre y contento de los días anteriores, despertó en mí varias reflexiones sobre el precio de la energía eléctrica “barata e inagotable”.

2017-03-11-08-43-06-4

2017-03-11-08-43-05

Ese día subimos hasta 2500 m s.n.m. para bajar a una hermosa población que se llama Sevilla de Oro que se encuentra a  2350 m s.n.m., donde Don Luis, el generoso conserje del GAD movió cielo y tierra para darnos un buen lugar donde descansar con colchones y ¡todo!

2017-03-11-08-43-06

Viernes, 10 de Marzo de 2017

  • Tramo:  Sevilla de Oro – Paute
  • Distancia: 28 km
  • Niveles: 2350 m s.n.m.- 2200 m s.n.m.
  • Horas de pedaleo: 2:30 horas

Después de unos buenos 4 días de exigente pedaleada decidimos hacer “un día suave de descanso activo” como nos recomendó Rafa, nuestro amigo cicloviajero mejicano, el descanso consistió en subir hasta El Pan que está a 2550 m s.n.m., para tener una fantástica bajada al lado del río y llegar al mediodía a la bella ciudad de Paute.

el-pan

Allí, viendo pasar la tarde, en la plaza después de comer unas ricas empanadas de verde, decidimos visitar al alcalde de la ciudad para contarle de nuestro proyecto y preguntar por un lugar donde poder armar nuestras carpas, en cambio recibimos un super auspicio. Una noche pagada en hostal, con alimentación incluida. Dormimos delicioso!

helados-paute

En la tarde recorriendo la ciudad, conocimos a las hermanas Rivera, que tienen una tienda tradicional llena de conservas de todo tipo de frutas, encurtidos, pan casero y mermeladas. Para saber más sobre ellas, visita aquí su warmifonia express.

Viernes, 11 de Marzo de 2017

  • Tramo:  Paute – Cuenca
  • Distancia: 38,5 km
  • Niveles: 2200 m s.n.m.- 2500 m s.n.m.
  • Horas de pedaleo: 2:30 horas

Y llegó el tan esperado día, pedalear el último tramo y llegar a Cuenca.

Salimos de Paute, despidiéndonos de su tranquilidad, sabiendo que pronto estaríamos entrando en una gran ciudad. Las pendientes fueron suaves pero la dificultad de la ruta se basó en la cantidad de tráfico pesado, el humo, las bocinas y el andar en una carretera bastante estrecha.

Pasando El Descanso, pusimos el google maps para que nos guiara y así poder llegar a casa de Jenny, familiar de Sofy que nos iba  a hospedar.

Ya en la entrada a la ciudad, cuando avistamos el cartel, la emoción fue intensa. A más de 600 kilómetros de casa, nos abrazamos reconociendo en cada una el gran esfuerzo y la satisfacción de haber cumplido nuestra primera gran etapa.

llegada-a-cuenca

Llegar a una casa que nos recibió con tanto cariño, una gran cama, ducha caliente y televisión con Netflix, lavadora y una refri donde guardar delicias fue un súper premio para nosotras. Gracias querida familia.

despedida-jenny-cuenca

En Cuenca nos quedamos 4 extensos días, que aprovechamos para hacer un buen mantenimiento de nuestras compañeras metálicas, un bikefit especializado, cortes de pelo, paseos por la ciudad, dormir hasta tarde, mirar películas y cocinar en una cocina de verdad.

Además hicimos una visita a Lorena Tamariz, de la cual salió nuestra segunda warmifonia, para leerla, sigue este enlace.

La noche antes de partir, nos encontramos con la familia de las Danzas de Paz y compartimos una linda velada, que nos mandó recargadas de bendiciones para nuestro siguiente reto, llegar a Loja.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *